La primera por dinero...


La primera vez que hice el amor por dinero fue en Veracruz, con un señor que decían era muy importante.
Mi primera noche en el teibol la encargada me regañó por no desnudarme totalmente, pero también me preguntó que si quería hacer una salida y yo con cara de "what" dije que sí. Mi idea no era prostituirme solo bailar y fichar para pagar mis deudas, en cuanto lo hiciera  volver a mi vida aburrida de siempre y olvidar el asunto. La doña  salió del camerino tras haberme puesto como lazo de cochino y mencionar la famosa salida pero no me dio mas detalles. No quise preguntar nada, puesto que veía a todo mundo con cara de pocos amigos, si esa era la vida alegre no quería ver cual era la triste. Pasaron los días, la verdad no fue lo que esperaba, yo tan fresita me daba una pena andar ahí dejándome manosear de mesa en mesa... pues no estoy yo para contarlo ni ustedes para saberlo pero los veracruzanos son extremo cachondos, así que con invitarme una copa ya me querían tirar en la mesa, además de que el pueblito no me gustaba para nada, no veía muy claro el panorama de la paga y de verdad el ambiente era pesadísimo. Así que unos días después, pensé mejor el asunto si me vendía ganaría más y podría irme pronto de ahí. Me armé de valor y fui a preguntarle a la señora que onda con la mentada salida. Era un miércoles, me dijo que el viernes irían por mi. Al día siguiente fueron dos chicas a verme una con un aspecto muy varonil y la otra también, en un carro muy lujoso.
Ellas sí me dieron todos los detalles, como, cuando, donde pero sobre todo cuanto...Me sorprendí por la cantidad que mencionaron, ya con eso podía irme tranquilamente a mi cantón, reconciliarme con mi family y comprarles recuerdos y regalos de Veracruz pues haríamos el viaje hasta allá. Paseo, comidas y además una paga muy buena,  lo que no me latía era que tendría sexo con un desconocido pero ni modo eso ya era la chamba. Me dieron instrucciones precisas no debería decirle que era bailarina al señor, sino una chica de pueblo, de buena familia pero algo desmadrosa ¡aja! ya parece que cobrando por coger iba a aparentar ser  niña de familia honrada...en fin cada loco con su tema, yo tenía que seguir las instrucciones. El viernes a las seis de la mañana pasaron por mi... ¡chingao! me acababa de subir al cuarto, andaba desvelada media ebria, con tendencia a dar el bajón, afortunadamente como iba empezando en el arte de chupar (de todo)  la cruda me hacía lo que el viento a Juárez, eso sí, la desvelada me traía muerta y con ojeras de mapache. Me arreglé lo mejor que pude y ahora las chavas  masculinas venían en un camionetón loco, me trepé y agarramos camino, durante las cuatro horas que hicimos hacia el puerto, me perdí la vista de la carretera con el mar a la orilla pues me jetie. Al llegar el tipo estaba en una junta, así que tuvimos que esperarlo un buen rato. Sospechaba que las muchachas eran sus guaruras, pues ya estando allá me hicieron toda clase de preguntas, al final del interrogatorio me trataron como su jefa y muy amablemente me llevaron a comer y repasamos todo el numerito que tenía que inventarme. Volvimos al lugar el caballero era  alto funcionario del gobierno. Las chicas me dejaron en la camioneta, entraron, volvieron y arrancaron, se estacionaron a varias cuadras del edificio y unos minutos después otra camioneta se estacionó enfrente, me pagaron, otro tipo (el chofer del Don) me abrió la puerta me llevó a la otra camioneta, me subí y por fin pude ver al señor que me iba a merendar, yo bien sacada de onda por tanto sube, baja, ir y venir, me agarraron los nervios, comencé a temblar y no sabia que decir, solo le di un beso en la mejilla. Lo bueno que el señor era platicador además de chaparrito, rechoncho y cuarentón. El chofer se fue directito a un hotel bisnes clas de esos con un chingo de estrellas. Subimos, pidió una botella de vino, yo bien pinche alucinada viendo la habitación lujosísima. Platicamos un ratito y le solté el rollo de la niña bien. Me preguntó si era virgen... Jajaja ¡chales! desvié la plática... tocaron la puerta llego el vino, tomamos una copa, ya más relajadita, todo comenzó. Al mal paso darle prisa, nos besamos nos cahondeamos e hicimos el amor, él se notaba algo desesperado pues me abrazaba con mucha fuerza y en una de esas hasta me mordió. Traté de poner mi mente en blanco y pasarla lo mejor posible, al final salí bien librada. Todo le gusto mis besos, las caricias, las mamadas, como me moje, la cogida  que nos pusimos, mis ojos, mis nalgas... en fin toda yo. Quería que me quedara a ser su amante de planta, decía que me pondría a estudiar, que ayudaría a mis papas, bla, bla, bla... pero pensé que todo lo que me decía era choro y después me dejaría embarcada, además no quería perder la libertad que acababa de obtener. Y a parte, que tal si de a de veras se había creído el cuento que le había inventado y después me descubría. Mejor me regresaba pa' mi casa. Estuvimos toda la tarde platicando, riéndonos, el señor era muy simpático, bebiéndonos el vino, nos aventamos otro round y ya fue menos rudo.Intercambiamos números de cel y otra vez me dijo que me iba a tratar como reina y que me quedara ¡Nel pastel! Me llevo a cenar, terminamos, nos despedimos me dio un besote y un abrazo de oso quiebra huesos, fueron por él y a mi me mando con su chofer pal pueblo. De regreso no me dormí, me puse los audifonos, escuchando música veía el mar de noche por la ventana, Jaime (así les dicen a todos los choferes) no hablaba y me dejo reflexionar sobre lo que había hecho, coger por dinero. Recordé la primera vez que traté de venderme, me cité  con un muchacho, que supestamente iba a pagarme por mis favores sexuales, al final no pude hacerlo me solté llorando y le conté mis desventuras al pobre chavo, sacadísimo de onda, veía como lloraba desconsoladamente, como íbamos en su carro le dije que parara me bajé y me dije, que nunca haría eso otra vez, pero mas pronto cae un hablador que un cojo.
 ¿Como diablos había tenido sexo sin amor sin que el señor me gustara y que finalmente no me disgustara tanto? Sí yo era cursi y romántica hasta los huesos. No lo volvería ha hacer, dije, pero con ese dinero no pagaba lo que debía , aún me quedaban muchos pendientes y el hambre es canija. Así que con todo un conflicto emocional revoloteando mi cabeza sobre si lo que había hecho estaba bien o mal, seguí adelante. Me la pase bien y me pagaron. Le fui agarrando el hilo y el gusto a esta profesión. Dejé de conflictuarme. Disfruto de mi cuerpo, de mi sexualidad y de lo que me pagan por ello. La primera vez nunca se olvida y me demostró que hay hombres dispuestos a pagar por tenerme y que más allá de la belleza física (que es primordial), ellos buscan chispa, diversión y emoción al hacer el amor. Ahora un año después de esta experiencia, aquí estoy mostrando mi cuerpo, mi rostro y mi celular para el que quiera rentar ratos de placer...

Mil y un besos.

Mi paisano

Lo conocí en una fiesta “exclusiva” que reunía a varias “personalidades” del “medio erótico” de Twitter y a la cual pagaron caballero...