Mi primera vez...Aquel catorce...


Era un muy mal día catorce de febrero de dos mil y...tantos, mi jefe andaba mas histérico que una menopausica embarazada, mis compañeros andaban repartiendo abrazos, felicitaciones, tarjetitas, y se veían corazones por todos lados y yo más cagada que palo de gallinero, no terminaba los chingados reportes de ventas, a mi amiga Laura le llegó un arreglo floral más grande que mis nalgas, lo recibí, me pudría, a parte, no conformes con que fuera auxiliar contable, administrativa, secretaria, asistonta y demás oficios, tenía que hacerla de recepcionista y ejecutiva B, acabáramos, le llevé sus chingadas flores, cuando las vio preguntó:¿Son para mí?- Pos sí, tons pa quien- contesté...bajé de la ofi y mas guey que nunca y con su mala leche Javier me preguntó  ¿a ti que te mandaron? enseñándome el mega oso que su novio le dio a la hora de la comida. Un montón de mierdas nada más y sin tragar,  pensé, no se lo dije porque hubiese sido la burla del catorce, del quince y de toda la semana...Por fin terminó el día laboral, mi jefe seguía con su neurosis, prodigándome los últimos gritos pa que me fuera a descansar con gastritis, soñando con su carota de perro chiuhuahueño con moquillo, mis compañeros seguían con los abrazos, ya eso era agazajada, yo con las agruras bien fulminantes y mi cel más muerto que Maikol Yackson, ni una llamada, ni un mensajito, quería llorar. 
Salimos y lo vi allí, al móndrigo, en la esquina con cara de chacha regañada ¿que quería? habíamos terminado no lo quería ver y mucho menos oírlo, a parte sabía que otra vez iba a caer redondita pero ahora en la cama. Así  que le saque vuelta, me siguió, me habló, me detuvo el paso y usando toda su masculinidad me abrazó y me besó. No quería dar espectáculos así que le correspondí. Dijo -te busco en tu casa-, y yo media atarantada le contesté que sí, pero ¿cuándo? que mensa, que bartola, ni una flor, ni una disculpa, ni nada. Pero en fin me subo al autobús, con el ánimo por las patas, en eso me llego un mensaje: "en un hora paso por ti"...ya, bueno, es el día del amor...voy a celebrarlo tantito nada más. Me bañé, me peiné y me perfumé. Llego y sin regalos pinche codo, pensé. Me dio otro beso le correspondí me soltó y le solté una bofetada, no dijo nada y otra vez me apeñuscó y con fiereza aprisionó mis labios, lo empujé, eso del amor apache me estaba calentando. Nos subimos al coche arrancó imaginé que me llevaría a cenar y luego a bailar pero no vi que se enfilara algún restaurante, le pregunté que a donde ibamos no me contestaba iba con  una erección que no se podía ocultar igual que su jeta. Se detuvo más adelante me pidió disculpas por no aguantar pero ya quería tenerme. A mi también se me cocían las habas por estar con él. Pero si no me pedía matrimonio no lo haríamos. Pues bien, se encamino hasta un hotel, me dijo que si no quería hacerlo no me obligaría pero que pasáramos la noche juntos. Di mi brazo a torcer, sabía que no nos aguantariamos, pero en fin... ya estábamos allí. Me llevo directo a la habitación, ya tenía todo preparado, en una mesita había una botella de vino y dos copas, en una silla estaba sentado un gran oso de peluche, más grande y más bonito que el de Javier, en la cama había un gran corazón hecho de pétalos de rosa  y él  de tras de mí, volteé para darle las gracias y en una mano sostenía un gran ramo de rosas rojas y en la otra un estuche abierto con un anillo (sin albur) de compromiso.
¿Te quieres casar conmigo? Solo atiné a darle un gran beso, apachurrándole las mejillas, él con las manos aún ocupadas me abrazo, nos separamos dejo las rosas me puso el anillo (sin albur) y con otro beso, no nos separamos hasta llegar a la cama, estábamos muy excitados, él con aquel bultazo que pretendía reventar su pantalón y yo muy mojada por los arranques de amor y odio que habíamos tenido. Tocaba mi cuerpo por encima de la ropa y me restregaba su erección en la entrepierna. Comenzó a desvestirme sin dejar de besarme me quito la blusa y el bra, sabía como me gustaba que me besara los pechos, que lamiera mis pezones, me saco un gemidito, desabotoné su camisa y su pantalón me quite el mio, y otra vez se puso a chuaparme, tocando mi clítoris me llevo al cielo, me calmé, me levanté, lo desnudé todo, tome su miembro y lo meti en mi boca, no sabía como hacerlo, no tenía mucha experiencia en eso, pero me marco el ritmo, me dijo como lamerlo y que en la cabecita le gustaba más, yo estaba como niña con dulcecito, chupa que chupa con devoción a mi amado, pero no sabía lo que me esperaba, me levantó, me besó, me tumbó de espaldas en la cama, fue acercando su pene, no tenía miedo, pues estaba super cachonda y encharcada, él no espero más y me penetro, entre la calentura se me paso decirle que lo hiciera despacio, me dolió, contuve la respiración, me dolía, creí que no era verdad, me preguntó si seguía, le dije sí, quería complacerlo, ya no fue tan rico como imaginé cada que el se movía sentía como si me taladrara, lo notó, así que se apresuró, eyaculó y yo descansé un poco, el dolor no se iba, fui al baño y vi la sangre quería desmayarme,  me di un baño, él abrió la botella, cenamos, sacudimos los pétalos machacados de la cama, nos acurrucamos, me pidió disculpas por ser tan brusco, le di un besito y nos quedamos dormidos, yo a ratos pues el dolor se convirtió en ardor. Amaneció, me llevo a mi casa y a parte de adolorida iba a recibir la regañiza de mi ma, pero ya tenía mi teatro armado. De verdad, en aquellos años de inocencia, pensaba que las primeras veces eran como las pintaban en las pelis y las novelas, que el dolor se iba convirtiendo en placer en ese mismo instante, pero no, tardé varios días y varias cogidas más para que me llegara el verdadero placer, así que quede muy decepcionada de las patrañas televisivas, pues nadie me dijo como era en verdad. La mia fue una mezcla  romantica, cachonda, con pétalos en la cama que me dejaron rojita la espalda, fue con quien quise en el día  de hacer el amor y algo dolorosa. Pero la primera vez nunca se olvida así que los catorce me traen recuerdos de dolor y romance.... 

Mil y un besos...

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