La tercera era la vencida...

Pues bien, después de darme cuenta que no traía globitos para la fiesta, fui al Seven de la esquina mientras  el cliente esperaba ansioso mi regreso. Y ahí iba Samantha Mar Yosahandy, corriendo por los condones, pero no se si sea obra divina o más bien diabólica, que cada que compro fundas me pasan cosas curiosas, como en esta ocasión, que en la fila de la caja estaba el pinche peluquero que me anda echando los perros, muele y muele que me corte mi hermosa melena y que le diera mi cel, porque aunque increíble que parezca, este "estilista" no es gay, me vio y quería hacer plática, pero ni maíz, no suelo disimular cuando una persona me cae mal, así que respondiendo con monosílabos a sus preguntas, me toca el turno de pedir los condones, con esto se puso serio, jajaja... y le dije: "me mando mi novio por la protección, bye", ya dejo de echarme los perros pero aún insiste que cambie el hermoso tono rojo que colorea mi cabellera...En fin, gente molona siempre habrá solo es cuestión de sacarles la vuelta.
 Llegué de nuevo a la habitación, el muchachón (que en aquellos momentos no recordaba como se llamaba) ya tenía mi copa lista, el wiski no es mi licor preferido, pero para ponerse alegres cualquier alcohol es bueno, tomé y empezamos con el cachondeo.
Nos tocamos aquí y allá, hasta que llegamos a nuestras parte excitadas, las de él hinchadas, las mías mojadas. El calor subía y el alcohol empezaba a hervir en mi sangre, bajé hasta su miembro, lo besé, lo chupé, mi lengua no dejaba un centímetro de explorar su zona mas erógena, se abrió paso a mi entrepierna, pues yo no me quería despegar de su pene erecto, me deje hacer, deje que probara mi humedad, que sus labios hicieran delicias en mi clítoris llevándome al cielo, sin tomar descanso después del rico orgasmo, seguí disfrutando de su miembro en mi boca y de lo que me hacía sumergidos en un delicioso sesenta y nueve, quería que él llegara al mismo éxtasis que acaba de tener yo, pero otra vez me derrame en su boca, así que ahí sí tuve que hacer una breve pausa para cambiar de posición, para que me penetrara, se puso el condón, me embistió y una vez más vi en el espejo su cara de gozo y como estábamos de a perrito ensartados, gozando de un placer sublime, sus acometidas se hicieron más fuertes y mis gemidos también se vino, ya no pude llegar con él pero verlo acabar de esa forma un tanto salvaje fue delicioso. Después de todo el ajetreo sexual, nos pusimos a beber y a mezclar wiski con cerveza, ahora sé, que para mí esa combinación no es nada buena. En esta ocasión el susodicho ya no llevaba prisa, así que entre trago y trago, la plática se puso sabrosa le conté un poco de mi vida y el también me hizo confesiones, que a la mañana siguiente no recordé... jajaja... Pasamos al segundo acto y para nuestra mala fortuna cachonda chocarrera, el alcohol hizo estragos y ninguno de los dos pudimos llegar a la máxima excitación, pero bueno seguimos con nuestras mezclas alcohólicas. 
Y de allí amanecí en mi camita con la nariz hinchada... jajaja... no recordaba lo sucedido después de la cuarta copa. Y al parecer el no me golpeo, ni nada por el estilo, no me caí porque no tenia golpes en las rodillas, no me robaron tenia mi dinero y mis cosas completas en mi bolsa. Después de repasar las posibles teorías del porque mi nariz estaba en mal estado, vi una ligera mancha de sangre en un gabinete que se convierte en mesa, la teoría más aceptable es que desenganche la tabla del gabinete y esta fue a dar directo a mi naricita, lo bueno es que andaba anestesiada y no me dolió el madrazo... jajaja... después de todo esto prometí no volverlo ha hacer... ¡peroooo!!! me volví a poner una gurapeta marca diablo,  volví a ver a mi cliente (que ya se como se llama),  estamos saliendo y ahora se esta convirtiendo en el candidato favorito a la precidencia de mi corazón... jajaja...
¡Oops I Did It Again!!! 

Mil y un besos...

Mi paisano

Lo conocí en una fiesta “exclusiva” que reunía a varias “personalidades” del “medio erótico” de Twitter y a la cual pagaron caballero...