Siempre le atina.

 
Cuando hay quien me quite las ganas soy muy aprovechada y cuando se me presenta alguien que está dispuesto a satisfacerme para satisfacerse, ahí es donde se dan ratos y hasta horas muy placenteras. No es muy normal que alguien quiera darme placer para así conseguir el suyo, aunque es la fantasía de muchos es el logro de pocos.

Despues del temblor


En esta ocasión este escrito no es una reseña cachonda, ni una historia chistosona de las que acostumbro escribir, porque el pasado sismo del 19 de septiembre no estuvo nada padre. Espero que todos estén bien. Yo ahora estoy bien y un más tranqui. Quiero agradecer a todos los que preguntaron cómo me encontraba después del temblor. No creí prudente hacer videos o escribir sobre ello en esos días que estábamos afectados y sensibles por todo lo que paso. Pero bueno, tenemos que seguirle y echarle muchos huevos y ovarios para salir adelante. Porque todos perdimos algo material o inmaterial, como la tranquilidad y el sueño.

La fiesta.


Crea fama y échate a dormir, dice el refrán. Mi famita de fiestera no se ha desvanecido a pesar de haber estado fuera del ambiente puteril un par de años. Y sí, me encanta el desmadre a más no poder, pero ya más tranquila la cosa, más bohemio el asunto; aunque cada que digo “algo tranqui”  (como todos) la party termina en alocadas aventuras dignas de escribirlas, algunas vergonzosas, otras graciosas y muchas más deliciosas.

Esa mujer.

No soy esa mujer
que tendrá lista la cena.
No soy esa mujer
que según los estándares
valga la pena.
 
No soy esa mujer
Que elogiará a tus invitados.
Ni la que se consuele
con helados.
 
No soy esa mujer
Que presentarás a tu familia,
porque soy un mal ser
según  los moralinos
que no saben de placer.
 
No soy esa mujer guerrera y luchona,
que aparenta lo que no es.
Soy esa mujer que no te desilusiona
cuando sin maquillaje la ves.
 
Soy esa mujer que aunque se venda
tiene muchos sueños e ilusiones,
esa mujer que no se escuda en bendiciones.
 
Soy esa mujer
a la que no le importa tu opinión.
Esa que está orgullosa
de su indecente profesión.
 
Esa mujer que tiene más corazón
que tus amigos que viven en represión.
Esa que no siempre tiene la razón
pero no se callará su opinión.
 
Soy esa mujer libre y apasionada,
que te sacará risas de la nada.
Que a veces es reservada
y otras te contará su vida desparpajada.
A veces complicada
pero siempre afortunada.
 
Soy esa mujer que vive la vida
con frenesí y entusiasmo,
y que cuando tiene sexo
siempre  alcanzará un orgasmo.
 

Pudo ser perfecto.



 
Después de tener una rica sesión sexual, el clientecito con el que había retozado, me preguntó qué tan bueno había sido, me atreví a contestarle que tal vez era el segundo que mejor me lo había hecho (tal vez exageré un poco), tuve varios orgasmos, el ritmo y tiempo estuvieron súper bien, pues casi toda la hora estuvimos poniéndole sin que yo me secara y sin que él se viniera inesperadamente.

69



Tras una ardua jornada laboral a veces llego a casa muy caliente y me doy cariño. Sí, no conforme con las arre-metidas que me dan, voy y me arre-meto yo solita. Y sí, a veces me quedo con ganas y es que no vendo chicles; tener la cogedera como profesión hace que muchas veces se alteren mis hormonas al 1000%. La carne es débil, soy humana y me caliento.

Siempre le atina.

  Cuando hay quien me quite las ganas soy muy aprovechada y cuando se me presenta alguien que está dispuesto a satisfacerme para sat...